En esos días en los que el ánimo anda por los suelos es muy fácil tener roces y encontronazos con cualquiera que se plante delante de uno y le diga la más mínima cosa, tenga o no importancia. Así llevo tres o cuatro días.
Nunca me he distinguido por ser una persona a la que le sobre la paciencia, más bien al contrario y la poca que tenía la he consumido en dos etapas de mi vida que, dicho sea de paso, tampoco me hicieron obtener un rendimiento válido. Aún así, soy consciente de esa falta de paciencia e intento no estallar sin motivo aparente pero hay momentos en los que no estoy lúcido ni animado y la carga explosiva se activa como si de nitroglicerina se tratase.
También es verdad que, en esas dos etapas de mi vida que comentaba antes, ni yo mismo me creía lo que tuve que aguantar, pero la que ya ha finalizado, terminó con final "feliz" aunque con numerosos daños colaterales. Al repasarla y valorarla me doy cuenta de que no mereció la pena, al menos por lo visto hasta ahora.
Y me temo que la segunda de dichas etapas vaya a terminar como aquella, porque lleva toda la pinta. Sacrificio a raudales, malos ratos por doquier y pocos o ningún éxito que llevarse a la saca. Y lo que más me duele (al igual que la otra) es la falta de apoyos con los que me encuentro. Y si sólo fuera eso, ni tan mal, pero se le añaden constantes zancadillas, empujones y bofetones que van mellando la moral.
Cuando esas agresiones vienen desde fuera, las asumes e intentas capearlas, pero cuando llegan de personas que se suponía que estaban a tu lado para apoyarte y no hacen otra cosa que lanzar contínuas cargas contra la línea de flotación, mi poquita paciencia se agota en un pis pas. Y luego viene el estallido, la onda expansiva y el desastre alrededor.
Todavía no sé cómo acabarán estos días, pero seguro que mal. Aunque se llegue a un armisticio los daños están ahí y hay que repararlos. Y yo no me encuentro ni con ánimos ni con fuerzas para andar arreglando tamaños desaguisados.
Otra cosa que accarrea esta falta de paciencia es lo rápido que me canso de las cosas. No me siento capaz de mantener durante mucho tiempo una situación. Me queda mucho por aprender, aunque algunos piensen que ya soy demasiado viejo para ello. Que les den.
Otra cosa que accarrea esta falta de paciencia es lo rápido que me canso de las cosas. No me siento capaz de mantener durante mucho tiempo una situación. Me queda mucho por aprender, aunque algunos piensen que ya soy demasiado viejo para ello. Que les den.

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