Durante el año 2007 comencé a introducirme, con mucho cuidado y algo de desgana, en el proceloso mundo de los blogs. Como ya comenté anteriormente, todo fue un encargo para impartir un curso sobre la creación de blogs y, para ello, tuve que empezar a buscar información y empaparme un poco sobre la cuestión. En mis ratos de navegación había pasado de soslayo por un montón de blogs que no me detuve en leer. Pensaba: Las cosas que le ocurren a estos individuos que no conozco de nada no son de mi incumbencia, sólo puedo perder el tiempo leyéndolos.
Como siempre que opino sobre algo sin tener la suficiente información, llega el tiempo y me contradice, haciéndome ver lo equivocado que estaba, mucho o poco, según la ocasión. Así ocurrió con los blogs sobre venturas y desventuras de técnicos de soporte en informática. Esas lecturas hicieron que me sintiera identificado con aquellas situaciones que había vivido anteriormente, pero que nunca había encontrado las palabras adecuadas para relatarlos. Era cómico verme sentado delante de la pantalla del ordenador, señalándola con el índice y diciendo, casi a voz en grito: Eso lo he vivido yo, eso lo he vivido yo... Así empecé a admirar un poco a aquellos personajes que tan parecidos a mí me resultaban.
Por ejemplo, la entrada Física recreativa ocurrió durante aquellos días. Y hace poco, a mi compañero le ocurrió una similar...
Tenemos un cliente que es un poco... ¿Cómo decirlo sin resultar ofensivo?... pijotero, pero además, pijotero y "enterao". Le comenta a mi compi que se había comprado un teléfono compatible con Skype, y al conectarlo y configurarlo, correctamente según él, no funciona. En lugar de consultar con el que se lo ha vendido o con el fabricante del dichoso aparatito, se la endilga al técnico de soporte de la empresa. No tiene nada que ver con el teléfono de marras, pero es igual. La situación fue más o menos así:
- Me he comprado este teléfono compatible con Skype y no me funciona.
- Ah, ¿y?
- Pues que a ver si me lo podías mirar.
- Bueno- con cierto tono de resignación
Se comprueban todas las conexiones, que están correctas. El dispositivo se detecta por el sistema, correcto... Le das marcha al Skype y le dices que funcione por el "cacharrito"... ni flores.
- Bien, pues parece que está claro.- dice el técnico.
- ¿Si?¿Ya está arreglado?
- No.
- ¿Entonces?
- Vamos a ver. ¿El Skype te funcionaba con los auriculares?
- Sí.
- ¿No has hecho ningún cambio más en la configuración, verdad?
- No, no.
- ¿Al instalar el teléfono no te dio ningún error, no?
- No.
- ¿Lo has vuelto a probar con los auriculares?
- Sí, y funciona "normal".
- Entonces está claro.
- Hay que formatear, ¿no?
- ¿Ein? ¡Qué va! Si te funciona todo correctamente sin el teléfono, y cuando lo conectas, no te va, entonces el fallo está en... - momento de suspense, mientras el tío se devana los sesos.
- ¡En el teléfono!- dice como si hubiera acertado en "¿Quién quiere ser millonario?"
- "Milagro, se ha dado cuenta".- piensa el técnico- Eso es, el teléfono está estropeado. Mejor será que lo lleves donde lo compraste.
- ¡Jó, pues qué putada! Ya me había ilusionado...
El técnico tuvo que salir escopetado del despacho del interfecto, para poder reírse con un poco de tranquilidad.
Estoy convencido de que Wardog hubiera manejado la situación de una manera muy distinta. Pero él parece que tiene una posición de fuerza en Killminds de la que nosotros no disfrutamos en ninguna empresa de nuestros clientes.
viernes, 4 de enero de 2008
Los lusers no descansan nunca
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