miércoles, 4 de junio de 2008

Cosas tirantes

En los últimos días estoy percibiendo un incremento sustancial de la tensión en mi lugar de trabajo de las mañanas. Yo me incorporé el último a ese tren y me ha costado un tiempo el empezar a darme cuenta de las relaciones que tienen entre sí mis compañeros. Por lo que parece, mis dos compañeros más cercanos están empezando a recelar uno del otro, aunque sin demasiada intensidad. Nuestro superior común ha comenzado su particular cacería, pero no me cuadra nada ese comportamiento con esa persona. Para ser sincero y, conociendo algo a este superior, muy harto tiene que estar de algunas de las cosas que ve. Y no sólo por mis compañeros en concreto (ellos pertenecen a una empresa y yo a otra), sino más bien por la firma de la que dependen y, en especial, del contacto comercial.

Pues bien, unos días después de escribir las líneas anteriores, se ha producido la visita del contacto comercial que comentaba antes. Durante su estancia se ha producido una relajación en los ánimos de mis dos compañeros, fundamentalmente entre ellos, pero no así en su percepción (de los dos) del contacto comercial. Por otro lado, nuestro superior común, parece haber quedado satisfecho con esta visita y disminuye la presión sobre nosotros tres.

Pero aún así, sigo viendo detalles que no me encajan, alguna pieza no ajusta del todo bien en el rompecabezas. Y cuando eso ocurre, el resto de las piezas sufren tensiones, esfuerzos heredados de aquellas que no encajan. Y lo peor es que yo soy el eslabón más débil de la cadena y, si dichas tensiones siguen produciéndose, lo más fácil es que se rompa por mi lado. Habrá que estar atento, de momento no he recibido ninguna señal directa que me afecte, pero no por ello debo distraerme. Las cosas cambian rápidamente para mal.

Esto es como los tiempos de crisis (huy, perdón, he dicho la palabra proscrita) y los de bonanza económica. Cuando las cosas van bien tendemos a relajarnos y cuando van mal, sólo sabemos echarnos las manos a la cabeza. Tenemos que aprender a prepararnos en los buenos tiempos para cuando llegan los malos, sin dejar de disfrutar de la buena situación. Nuestra existencia es cíclica, los hechos se mueven describiendo curvas que se asemejan a las sinusoides, aunque no sean matemáticamente exactas. Cuando la curva sigue una trayectoria ascendente es el momento de empezar a preparar el tiempo de la trayectoria descendente. Y parece mentira que las mentes pensantes del mundo no quieran darse cuenta. ¿Será que no les interesa actuar de manera correcta? Dejo la pregunta en el aire por si alguien quiere seguir un debate.