jueves, 31 de julio de 2008

Ni las vísperas respetan

Pues eso, que viendo como se comportan los lusers en las vísperas de unas supuestas vacaciones, pues me temo lo peor para dichas vacaciones, por llamarlas de alguna manera.

Vamos a ir dando ejemplos de lo sucedido. Ayer nos tocó ir, de nuevo, a la oficina del chamán y del sacerdote. No se aclaran con el último capricho que se les ha antojado, el servidor de fax. La semana pasada quedó configurado y funcionando, pues ayer ya no funcionaba, según ellos. Y era cierto, no funcionaba. Como no se aclaraban para mandar un puñetero fax, pues no se les ocurre más brillante idea que rehacer todas las conexiones y cableados telefónicos. Lógicamente dejaron sin línea al servidor de fax, brillante idea. Resultado, hora y media para "desfacer el entuerto" que habían montado. Al final, como un milagro surgido del cielo, damos con la combinación correcta de cables y vuelta a funcionar, con demostración fehaciente de que aquello funcionaba y con una mirada del tipo "como se os ocurra volver a tocar esto os corto lo que os cuelga".

Hoy recibimos una llamada de una empresa que siempre los hemos tenido por señoritos y lo demuestran de la siguiente manera: Tenemos que ir para desatascar una hoja de una impresora de inyección. Ardua y complicada labor, digna de ser resuelta por un doctor ingeniero informático (en otra entrada discutiremos eso de Ingeniero e Informático) con varias certificaciones. Como estábamos atendiendo a otros clientes, quedo con ellos a primera hora de la tarde, además cuando llamaron ya estaban cerrando. Como a toda pastilla (algo habitual) y salgo pitando para allá. Cuando abro la puerta, me dice el sujeto que tenía el "problema":

- Pues ya lo he arreglado yo, no me había dado cuenta de que la impresora tenía una tapa por detrás que se puede soltar.

- ¿Y cómo no nos has llamado para avisarnos? (Que me he chupado 25 kilómetros para esta chuminada y encima ya está resuelta)

- Buf, es que estaba muy liado y no me he dado cuenta.

- Bueno, no pasa nada (cuando te arranque los ojos con una cucharilla al estilo Wardog, seguro que te das cuenta, soplacirios).

Y para rematar la función, antes de coger el coche para hacer la anterior visita, recibo una llamada en el móvil, tal que así:

- Hola, que soy La Alegría de la Huerta. Que me sale algo en el monitor.

Expliquemos, La Alegría de la Huerta fue un embolado que nos cayó hace unos meses, una usuaria doméstica a la que tuvimos que atender para hacer un favor a un buen cliente.

- Mmmm, ah sí (vaya por fin me acordé). ¿Qué es lo que sale?

- Pues unos "códigos" y los botones de Aceptar y Cancelar, se ve mal el monitor, pero ya le he dado a los dos botones y no pasa nada.

- Vale, ¿que pone en los "códigos"?

- Pues no sé, no los he leído.

Cojonudo.

- Pero sin saber lo que dice ahí, no sé qué es lo que le ocurre.

- Ah, vaya. Además, ¿ya estás de vacaciones, no? (para ella y el cliente que la recomendó empecé mis vacaciones justamente hoy)

- (Como si te importara algo que esté de vacaciones) Pues sí, además me pillas ya un poco lejos de allí.

- Bueno, ya intentaré arreglarlo por ahí, pero es que me pasa desde hace tres semanas.

- ¿Y cómo no me has dicho algo antes? Lo hubiera podido mirar con más tiempo.

- Es que... bueno es igual, no pasa nada.

Yo sí sé lo que pasa, pillando a la gente en el último suspiro, siempre se puede escapar uno sin pagar o agradecer por lo menos el trabajo realizado, como si no nos conociéramos.

En fin que acabe pronto el día y la semana, pido por favor que me dejen un par de semanitas de tranquilidad, cuando vuelva intentaré portarme bien y no decir palabrotas, a ver lo que duro.